Luis Delboy. Experiencia
Aunque inicié mi vida académica estudiando literatura y lingüística, prácticamente toda mi vida profesional ha discurrido en el mundo de las comunicaciones.
- Mi primera estación fue el periodismo, como mi padre, mi abuelo y mis tíos. Tenía 23 años cuando obtuve el Premio Nacional de Periodismo por una colección de artículos publicados en el Dominical de El Comercio.
- Cuando el periodismo me abandonó, gané experiencia que hasta hoy me sirve en el mundo de las promociones y trabajé en televisión junto a gigantes como Kiko Ledgard y Pablo de Madalengoitia.
- De allí fue sólo un paso a la publicidad, donde mi primer trabajo fue como Director Creativo. Seguí con suerte, y pude formarme en J. Walter Thompson, la agencia líder del Perú en ese tiempo.
- Cinco años después Ogilvy me contrató como Vice Presidente Director Creativo para Ecuador y luego me trasladó a México, donde cambié de disciplina. Pasé dos años en el mundo del Direct Marketing y el Telemarketing como VP Director Creativo de O&M Direct.
- Dejé Ogilvy para volver a la publicidad en DMBB, pero Ogilvy me reenganchó en Miami y luego en Nueva York, como Partner/Director Creativo Regional para la cuenta de IBM en América Latina.
- En 1993, en los mismísimo comienzo de Internet, cuando no existían ni Netscape ni Google ni Yahoo, aprendí producir páginas web para mis clientes, y a partir de entonces prácticamente vivo en el mundo virtual.
Periodismo
- Empecé en periodismo en la revista Oiga como mucha gente del mundo de la lingüística y la literatura: corrigiendo el estilo o haciendo de escritor fantasma (negro, en el oficio) de otros periodistas con buenas ideas y pocas palabras.
- Pero el bicho me picó y pronto estuve escribiendo artículos, viajando, haciendo esas cosas glamorosas que hacen los periodistas. Y sobre todo aprendiendo a ver, escuchar y entender. Tras un año aquí y allá, me establecí en el Dominical de El Comercio, donde escribía bajo cinco seudónimos distintos, más mi nombre.
- No me fue mal, porque una colección de artículos sobre todos los temas importantes del año me hizo ganar el codiciado Premio Nacional Antonio Miro-Quesada a los 23 años.
- Un intermedio de casi dos años me llevó a Pekín, donde retomé mi oficio original de corrector de estilo, tratando de poner en castellano potable las traducciones que hacía un equipo de chinos talentosos que jamás había vivido en un país hispanohablante.
- Regresé al Perú como Jefe de Redacción de Variedades, suplemento de la Crónica que dirigía Guillermo Thorndike. Luego tuve a mi cargo la página editorial.
- El periodismo me cerró la puerta. Los amigos que gané en su ejercicio me abrieron otras. La historia sigue en la pestaña
TV-Promo
- Por amigos de Caretas entré en contacto con Alberto Sánchez Aizcorbe, el actual alcalde de la Victoria, que manejaba una empresa de promociones. Debía ser su contacto con la prensa durante cuatro meses.
- Terminé haciendo muchas otras cosas, y como un año más tarde nos asociamos con el productor Humberto Polar y Pepe Balta para formar otra empresa de promociones. Nuestra actividad central era crear y desarrollar programas de concurso en vivo.
- Trabajamos con Pablo de Madalengoitia, Kiko Ledgard y Rulito Pinasco. Si con ellos no se aprende, no se aprende con nadie.
- Fueron, en total, cuatro años intensos, llenos de adrenalina. No es fácil tener que ver con tres programas por semana en horario estelar, como ocasionalmente nos ocurría.
- Lo que entonces no sabía era que, sin proponérmelo, estaba estudiando los usos y costumbres de otra profesión que no conocía: la publicidad, donde llegué, como diría el Chavo del Ocho, sin querer queriendo, cuando Mario Saavedra el Presidente de la Agencia de Publicidad donde trabajaba mi esposa, me preguntó un día si podría escribirle un folleto para el que no daban pie con bola.
- Lo escribí, me gané una wafflera en compensación y días más tarde Mario me preguntó si podría escribir un comercial para Pilsen.
- Jamás había escrito uno, pero me entendía bastante bien con el lenguaje de la televisión y unos días más tarde aparecí con un guión que hoy me llenaría de vergüenza, pero que el cliente aprobó con entusiasmo. Mario me ofreció el puesto de Director Creativo.
Publicidad
- El tránsito de las promociones y la tele a la publicidad fue tan vertiginoso que no llegó a ser trumático. Ayudó mucho que mi Directora de Arte en Peruana Internacional fuera también Alicia Seade, mi esposa, gráfiica de toda la vida. Hasta hoy seguimos trabajando en equipo, cada vez que tenemos que hacerlo.
- Desarrollamos decenas de comerciales, y antes del año Manolo Echegaray nos había jalado a J. Walter Thompson como equipo creativo. Cabeza de ratón a cola de león que le dicen. Pero en Thompson aprendí el arte y la ciencia de la publicidad moderna, con algunos de los clientes más exigentes y profesionales del medio y con la propia disciplina de una compañía que prácticamente había inventado el concepto de publicidad contemporánea.
- En 1984, año malo si los hubo en el Perú, acepté la propuesta de Véritas Ogilvy & Mather Ecuador para asumir allá la vicepresidencia y dirección creativa. Embarcamos con el mínimo de cosas indispensables porque nos pensábamos quedar un par de años mientras amainaba el temporal en el Perú. Fueron más de 20.
- Los primeros cuatro, en Guayaquil, en la agencia de publicidad de crecimiento más rápido. En Ecuador sólo podía consultar informalmente con mi directora de arte favorita, así que tuve que empezar a aprender con su ayuda ese nuevo oficio. También hice comprar para la agencia la primera Macintosh del país.
- El 88 Ogilvy me trasladó a México como Director Creativo y luego Vice Presidente y Gerente de Ogilvy Direct, la agencia encargada de las artes del marketing directo y el telemarketing. Principalísimo cliente: American Express, con la más sofisticada operación de marketing directo y telemarketing de América Latina. No lo sabía, y no lo podía predecir, porque Internet no era más que un espejismo en el horizonte, pero esas disciplinas me enseñaron mucho de lo que se sobre el poder de la web.
- En un intermedio de dos años, dejé Ogilvy Direct para volver a la publicidad tradicional. La agencia: DMB&B. El cliente: la marca más grande del país y la región: Ariel. Creativamente, los detergentes son la Siberia, pero en construcción de marcas, Procter & Gamble es un verdadero ejemplo. Mi segundo gran cliente fue IBM, que hacía algunas actividades de direct marketing en las que me gustaba meter mi nariz de voluntario. Terminé llevando la cuenta, que perdimos cuando IBM consolidó en Ogilvy su billón de dólares de inversión. A los tres meses, Ogilvy me reenganchó.
- Así, primero desde Miami y luego desde Nueva York me tocó ser Partner y Director Creativo para América Latina en la cuenta de IBM. Fueron casi doce años de trabajo intenso, haciendo prensa, televisión y marketing directo y, casi desde el comienzo, internet.
Internet
- A fines de 1994, cuando ni siquiera IBM había comenzado a invertir en Internet, que todavía era una novedad dudosa, un cliente regional se empeñó en desarrollar una página promocional para vender PCs en América Latina. Nadie en nuestra oficina tenía la menor idea de cómo hacerlo, pero jamás se dice no en este negocio y nos comprometimos a desarrollar un mini-site promocional con la ayuda de la oficina de New York.
- Probablemente fue la primera página comercial de Internet en América Latina o una de las primerísimas
- El 95 IBM decidió invertir un tercio de su presupuesto publicitario en Internet para lanzar el concepto de e-business. Sabia decisión, vista a lo lejos. El problema es que en América Latina, sólo México, Brasil y Argentina tenían páginas de IBM, ninguna de ellas fiel a la marca. Con mucho esfuerzo conseguimos convencer a la corporación que había llegado el momento de crear un juego completo de páginas, para la región, congruentes con la marca. Con la ayuda de dos programadores locales, un venezolano y una filipina, conseguimos cumplir en poco menos de seis meses la tarea heroica de construir los primeros ibm.com homogéneos de América Latina.
- Si esto no es buen aprendizaje en buena escuela, no se qué lo será.
- Los siguientes años en la cuenta fueron vertiginosos. Trabajando con talentosos equipos en Brasil, México y Argentina, desarrollamos literalmente cientos de proyectos, en el bleeding edge. Uno de esos proyectos, realizado en São Paulo mereció el León de Cannes que adorna mi escritorio. Hasta mi último día en Ogilvy fui director creativo de la intranet mundial de marketing de IBM que llamábamos el Solution Center.
- Así, como el periodismo cautivó al joven estudiante y profesor de lengua y literatura, la web cautivó al publicista fogueado. Año tras año , fui dedicando más y más tiempo y más esfuerzo y más aprendizaje a la web. La web es un ama exigente. Uno cierra los ojos un segundo y se vuelve obsoleto. Pero ese riesgo es también su virtud. La web lo obliga a uno a aprender cosas nuevas y complicadas día tras día.
- Cuando decidí volver al Perú, sabía que lo que había aprendido y lo que seguiría aprendiendo, sería mi mejor manera de hacer cosas significativas. No me equivocaba. Estoy contento de haber desarrollado, entre otras cosas una página de categoría mundial para el ILD, un think tank de categoría mundial, y de manejar la página de la Academia Peruana de la Lengua, que me lleva de regreso a la casa de mis maestros y mis primeras pasiones intelectuales.