Enamorando a los robots
Usted sabe que su página debe aparecer en Google. Y seguramente si pone en el buscador el nombre de su página (fulanito.com) aparecerá en primerísimo lugar. Disculpe. Eso no es aparecer en Google.
Lo que usted quiere es aparecer cada vez que alguien buscando lo que vende. Por ejemplo si exporta espárragos, lo lógico sereia aparecer arriba en la página de Google cuando pide "asparagus". Si por casualidad es un exportador peruano de espárragos, le tengo malas noticias. No está allí. Ningún productor peruano está entre los primeros cien resultados de Google.
Probablemente los exportadores de espárragos tienen cosas más importantes que conocer al lector más importante de Internet, el que genera el 60% del comercio virtual mundial.
Permítame presentarle a su lector más importante. Se llama Googlebot. El que está a su lado, responde al nombre de Slurp. Detrás de ellos hay docenas o cientos más. Todos son robots, todos son más importantes para usted que cualquiera de los lectores humanos de su página.
Googlebot, lógicamente trabaja para Google. Slurp, es el robot Yahoo. Los demás para los demás buscadores que quieren un pedazo de la torta publicitaria más grande del mundo.
- El trabajo de los robots consiste en recorrer una por una los billones de páginas web que hay en el mundo. Llegan, memorizan toda la información que hay en la página y la guardan en enormes servidores.
- Allí, un ejército de programadores enormemente brillantes, ha organizado un conjunto muy sofisticado de instrucciones para evaluar todo ese contenido y separar la paja del heno.
Tienen dos herramientas para hacerlo.
Analizar el contenido de las propias páginas. No sólo el contenido visible, que leen los seres humanos, sino otras cosas:
- ¿La página tiene palabras? Parece elemental, pero todo lo que comen Googlebot y Slurp son palabras. Si no hay palabras, se cansan y se van o no pueden avanzar.
- ¿La página tiene una semántica clara? Si la tiene, punto a favor. Si no la tiene, punto en contra.
- ¿El contenido es trampa?
- ¿La página tiene lógica interna? ¿Sabe lo que dice o es un galimatías?
- ¿El web site tiene estructura o es un caos? ¿Está bien construída o es un trabajo mal hecho.
El contenido le dice a los robots si la página es o no es seria. Si hay que tomarla en cuenta o ignorarla
Analizar qué dicen los demás de la página. Ésta fue la gran intuición de Google: "cuanta más gente linkea a una página, más importante debe ser porque hay más personas que la usan como fuente de información". Así, los robots también van llevando varias cuentas He aquí algunas de ellas:
- Cuántas páginas hacen enlaces directos a cada página
- Cuán relevantes son los enlaces.
- ¿Hay trampa, enlaces mentirosos?
- ¿Con qué palabras se frasean los enlaces?
Son muchísimas más, pero eso le dará una idea.
Ahora: ¿Por qué se toman todo este trabajo? Muy fácil. Por plata.
Los buscadores son un gran negocio. Su negocio consiste en dar los mejores resultados, los más relevantes y perfectos posibles. Siempre.
Si alguien quiere saber comprar tornillos de rosca inversa de cinco pulgadas, le pregunta a Google y a Yahoo, y obtiene como resultado todas las páginas que hablan de tornillos de rosca inversa de cinco pulgadas.
Eso no basta. La persona que busca, quiere encontrar los mejores resultados al comienzo de la lista. Si el buscador le da veinte menciones a la oda lírica "oh hermoso tornillo de rosca inversa" el buscador no sirve para nada y se va a buscar a otro lado.
El negocio de Google, que generalmente no se ve cuando uno está en el Perú porque los avisos se contratan para localidades específicas, consiste en que, al dar sus resultados, Google pone también los avisos de todos los anunciadores que están vendiendo tornillos de rosca inversa de cinco pulgadas. Que el aviso salga allí es muchas veces más valioso que verlo en una página de perfumes franceses. El que está buscando, directamente puede comprar.
Si usted hace click en el aviso del anunciante, inmediatamente un dólar o dos o diez o diez centavos, según la oferta y la demanda, caen en la cuenta de Google. Y de centavo en centavo se hacen billones.
¿Y cómo hago para que Google se enamore de mi página?
No hay ninguna receta mágica. Tampoco hay ninguna trampita. No valen las vivezas criollas; al contrario, patean en contra.
Hay conocimiento y trabajo duro.
Hay que enamorar a los robots. Darles de comer, mostrarles lo buenos que somos: para eso hay trabajar con estándares, alimentarlo con suficiente cantidad de palabras bien elegidas, indicarle claramente de qué estamos hablando, qué es lo que queremos decir, poner las cosas en orden. Lo demás viene por añadidura.
- Una buena noticia, generalmente esto es algo que se puede hacer sin mayores dramas.
- Una mala. Muchas veces es imposible estar en paz con Google sin rehacer completamente la página.
- Algo que tiene que saber. Enamorar robots es demandante. Exige paciencia, tiempo y recursos, sobre todo cuando hacerlo implica una tarea mayor de reconstrucción. Cien veces más fácil es comenzar de cero. Hacerlo bien desde el primer día.
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